miércoles, 19 de noviembre de 2014

La naturaleza hace al epicúreo y le da espíritu estóico

Antiguos filósofos que en la búsqueda de la verdad explicaron varias maneras de vivir.
Ya no hay gente que explique cómo vivir, ahora la gente solo vive. O lo intenta. Y aún así, aquellas explicaciones no suenan tan descabelladas a día de hoy, y ante la falta de nueva filosofía, se idealiza la antigua.

Yo me pregunto si estos antiguos filósofos, en su búsqueda de la verdad tuvieron en cuenta el orden natural, y dieron explicaciones fuera de su metafísica teórica. Pues últimamente me planteo si es cierto que la naturaleza hace al líder y le da espíritu de líder, o si hace al rico y le da espíritu de rico, o si hace al esclavo y le da espíritu de esclavo.
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Un ser humano que a los ojos de la mayoría parece un cascarón triste y vacío. En su interior, posee deseos desmesurados, necesita el placer, busca triunfar y reinar sobre aquellos que le menosprecian. Es decir, este cascarón tan marginado, es un epicúreo en potencia. Y qué hay de malo en desear, en querer vivir en el placer y en el gozo, en intentar hacer tu vida naturalmente más placentera. 
Pero a estos deseos y placeres no los acompaña un espíritu fuerte y mezquino, sino un espíritu estóico, más débil, más conformista, más lógico, más racional, impidiendo al cuerpo cumplir sus placeres epicúreos, sumiéndolo en el caos moral y social, llevando en primera instancia a la tristeza y a la melancolía, y en última instancia a la locura y a la paradoja suicida.

Pues sí, un cascarón epicúreo, para un espíritu estóico. Un ser que cree en el azar, un espíritu que cree en el determinismo y en el destino. Un ser que huye de los miedos, un espíritu que los acepta y muere dominado por ellos. Un ser que desea poder luchar, un espíritu que se doblega. Un ser que ama, que siente, que desea, que necesita, un espíritu que padece, que sufre, que no lucha, que no deja sentir.

La naturaleza, a veces, hace al epicúreo y le da espíritu estóico. Y a estos antiguos filósofos, que tanto esfuerzo pusieron en explicarnos cómo debemos vivir, yo desearía preguntarles, ¿cómo debe vivir un ser así?

martes, 18 de noviembre de 2014

Los ignorantes y los intelectuales

Mares de tinta se han vertido sobre la interpretación del mito de la caverna, y supongo que lo conocéis de sobra, se pueden sacar varias claves, unas más visibles y otras más profundas, pero una de las cosas que llama la atención es la idea de los dos mundos; Mundo Inteligible o de las Ideas y el Mundo Sensible el cual lo tomamos como el lugar donde vivimos. Nos equivocamos, tenemos miedo de lo que puede significar lo verdadero, y giramos la cabeza para no entender. Vivimos encantados con nuestra vida no queremos preocupaciones y, sobretodo, negamos que nos iluminen por temor a conocer lo que verdaderamente es real, a que nos arrebaten los ideales que hemos obtenido y nos han enseñado a lo largo de nuestra patética vida.

 Pero existen atrevidos que con valor se adentran en este desconocido territorio inexplorado que tan pocos saben de él y los que oyen de este no quieren atender a razones cuando estos valientes vuelven del nuevo Mundo con la valiosa información obtenida. Día tras día, momento tras momento, en la historia de nuestro mundo sucede este acontecimiento y los tachamos de locos trastornados, da igual la época o la civilización, no cambies lo que se ha sabido siempre.

Pobre lo ocurrido a Galileo Galilei, quemado después de ser acusado de hereje, simplemente por mostrar los conocimientos que  le fueron mostrados y la Inquisición no quiso escuchar ya que pensarían:
 -¿Para qué cambiar lo que hemos creído siglos y siglos de nuestras creencias? ¿Qué ganábamos con  cambiar nuestra idea? ¿Con que objetivo? Si estamos bien con nuestros pensamientos. ¿Para qué decirle a la gente la verdad de lo real si solo nos perjudicaría en nuestra honra y el conocimiento el cual tenemos a lo existente ocurrido de todo lo que nos rodea en este mismo instante?.

Ejemplos muchos, cambios en la idea de estos mundos pocos, por no decir ninguno. En la mayoría de estos logros se puede hacer entender como máximo una visión distinta y explicándola con pelos y señales, ¡pero cuidado! no intentes hacerles entender el otro mundo porque solo los afortunados y capacitados para ello tienen el derecho y capricho de llegar hasta semejante fuente.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sobre noches de nostalgia, lobos y gorriones que observan

Qué noches aquellas en las que un viejo, clásico, retraído griego observaba el mundo como un padre observa a un hijo travieso. Se daba cuenta de sus errores, de que no era perfecto, de que de hecho no era ni bonito, ni agradable, ni feliz, ni justo. Y como cualquier buen científico haría cuando se enfrenta a un problema, lo analizó, lo estudió exhaustivamente, y dio con la clave para que su travieso, malvado, e injusto hijo (o mundo) se convirtiera en lo que (a sus ojos) era lo mejor.

La gente no es mala, solo ignorante. El mal solo es la ausencia del bien, actuar sin tener claro lo que es mejor para ti, para el pueblo, para todos. De esta forma si la gente es ignorante, no se puede confiar en ella. Cuando construimos un edificio, no sometemos a votación entre todos como vamos a hacerlo, sino que designamos la labor en el arquitecto. Cuando alguien enferma, no discutimos entre todos el tratamiento, sino que apostamos por la decisión del médico. ¿Por qué cuando se trata de lo más importante de todo, que es el bien del país y las leyes que son adecuadas para la convivencia entre los ciudadanos, dejamos que todo el mundo opine y nos sometemos a la mayoría y no llamamos a aquél que sabe? Alguien que tenga bien clara la verdadera idea del bien y de justicia. Que gobiernen ''aquellos hombres de naturaleza mejor dotada''.

Pero aquellas noches ya pasaron, y ahora el gobierno de un país es llevado a cabo por una panda de rufianes y estafadores que roban al pueblo y utilizan el poder en su propio beneficio. Ignorantes, diría nuestro viejo griego. Pero quizá los verdaderos ''hombres de naturaleza mejor dotada'', son estos malvados que nos gobiernan. Aquellos que han conseguido llegar a lo más alto, no por conocer mejor la idea del bien, sino por falta de escrúpulos y demasiada ambición. Quizá es verdad que estamos condenados a comernos los unos a los otros, como esos lobos pútridos y tenebrosos de los cuentos que se comen a los ignorantes y desdichados corderos mientras estos últimos intentan atiborrarse de hierba, a la vez que ''aquellos hombres de naturaleza mejor dotada'' observan como gorriones en las ramas de un árbol, un mundo cruel, oscuro, malvado, el cual no tiene solución, el cual solo ellos ven como realmente es, en el cual han sido condenados a vivir. Por desgracia, quizá la naturaleza no quiere que el lobo se haga vegetariano, y tampoco ilumina al cordero para que se dé cuenta de su situación, ni tan siquiera le da valentía al gorrión para que luche por cambiar las cosas. Quizá si nuestro viejo griego levantara la cabeza, se la volaría.

lunes, 6 de octubre de 2014

La existencia o inexistencia de un destino escrito

Ya son 17 los años que arrastro tras de mí, y como buen chico me dispongo a enfrentarme a eso que llaman 2º de Bachillerato, ese curso marcado en negro por todos los alumnos, porque te enfrentas a esa prueba malograda llamada selectividad. Y como parte de este curso que me dispongo a enfrentar, me toca aprender Historia de la Filosofía. Y por eso estoy aquí, amigos y amigas, iniciando un blog compartido, en el que publicaré trabajos relacionados con la asignatura, con filósofos famosos como principales protagonistas, y espero que con algo de originalidad por mi parte.

En la primera entrada debería de empezar a divagar sobre el gran Platón, Sócrates, o los condenados sofistas. Sin embargo, espero que mi apreciado profesor de filosofía me permita el lujo de empezar el blog con una pequeña reflexión mía, inspirada entre otras cosas por ciertas ideas de Platón y por la película Matrix ya vista en clase.

¿Está escrito tu destino? SI y NO. NO, porque a menos que sigas alguna creencia religiosa que lo apruebe, no estás limitado por ningún destino escrito, y eres libre para desarrollar tu futuro como desees. Esas coincidencias que te hacen creer en la existencia de un orden escrito, para mí son solo eso, coincidencias.

Y ahora explicaré el por qué quizá SI existe el destino. Hasta hace muy poco tiempo, yo creía ser el dueño de mi propio destino, libre para labrarme mi futuro con trabajo y esfuerzo. Y sin embargo, quizá estaba equivocado. Pues escuchando otra reflexión se me presentó una idea que yo no había barajado.

Para que se me entienda mejor, imagínate una situación de tu vida en la que hayas tenido que elegir. Por ejemplo, los que hayáis tenido que elegir entre trabajar o estudiar, o elegir una carrera universitaria entre múltiples opciones. ¿Y si te dijera que en realidad no eras libre para elegir? Y no es que nadie te pusiera limitaciones, las limitaciones te las ponías tu mismo, y el entorno que te rodeaba. Volviendo al ejemplo anterior, quizá elegiste trabajar porque estudiar no era lo tuyo, y si se te presentara de nuevo la misma situación, con la misma experiencia y el mismo entorno rodeándote, elegirías exactamente lo mismo.

Traslada este ejemplo a tu futuro, y piensa que cuando se te presenten otras elecciones, pasará lo mismo, elegirás según tu situación en ese momento, según tu forma de ser. Es decir, nunca podrás ser médico porque odias estudiar, y como además eres inútil, terminarás viviendo en la calle, incapaz de desarrollar ningún trabajo. Es un destino muy triste e infeliz, y estas condenado a él por tus propias limitaciones como persona. O quizá simplemente carecías del dinero necesario para pagar los estudios, y por eso acabaste condenado por el entorno a malvivir, sin importar tus cualidades. O quizá, a pesar de que creciste sin recursos económicos, eras lo suficientemente independiente y trabajador como para conseguir el dinero necesario para pagar la carrera. En cualquier caso, tu destino era inalterable, basado en ti, en tu evolución como persona y en como te afecta y te cambia el entorno.

Antes de que cunda el pánico, todo esto es solo una simple teoría, aunque bastante creíble desde mi punto de vista. Por supuesto que las personas vamos evolucionando y cambiamos nuestra forma de ser, pero estamos condenados a elegir según nuestras propias circunstancias en el momento de la elección, lo cual, de alguna forma,nos condiciona, y hace que no seamos totalmente libres.

Finalmente os dejo un vídeo buenísimo que fue el que me hizo plantearme este tema, y que trata los puntos sobre los que os he hablado, pero de forma más clara y concisa. Sin más dilación me despido, prometiendo que la próxima vez intentaré traer un verdadero trabajo sobre filosofía, y no una burda reflexión de un adolescente.